El Pensador, ¿podría estar orando?

[1] Cortesía de http://www.freepik.com

Por Juan H. Gómez.-

Al observar la escultura “El pensador” de Auguste Rodin, muchos podrían hacerse las siguientes preguntas: ¿En qué piensa? ¿Quién es? ¿Por qué está desnudo? ¿Dónde se encuentra? ¿Está triste o preocupado? ¿Habrá perdido la razón o la esperanza? ¿Es libre o es esclavo? ¿Es pobre o es rico? ¿Está solo en el mundo? ¿Está enfermo? ¿Por qué está sentado en una roca y no en una silla? ¿Por qué los dedos de sus pies están agarrotados? ¿Por qué sus músculos están tensos? ¿Por qué su codo derecho está apoyado en su rodilla izquierda?

En mi contexto actual me pregunto: ¿Podría ser que este hombre esté orando?

El arte…

Se llama escultura (del latín sculptūra) al arte de modelar el barro, tallar en piedra, madera u otros materiales. Es una de las Bellas Artes en la cual el escultor se expresa creando volúmenes y conformando espacios. En la escultura se incluyen todas las artes de talla y cincel, junto con las de fundición y moldeado. [2]

La escultura, al igual que la arquitectura, permite al espectador vivir una experiencia multidimensional pues cada ángulo de observación brinda una interacción diferente con la obra.

El artista…

François-Auguste-René Rodin, nació en Paris (Francia) el 12 de noviembre de 1840 y falleció el 17 de noviembre de 1917. Es más conocido como Auguste Rodin y fue un gran escultor francés considerado el padre de la escultura moderna.

En 1860 realizó la primera escultura que se conserva del autor, el Busto de Jean-Baptiste Rodin, su padre. De estilo neoclásico, la obra nunca se expuso en vida del artista. En 1862 falleció su hermana Marie a los 26 años y para superar esta pérdida, el escultor ingresó en ese año a la Congregación del Santísimo Sacramento, en donde recibió el apelativo de Hermano Agustín.

La Congregación del Santísimo Sacramento comúnmente conocida como Sacramentinos, es un instituto religioso católico de derecho pontificio compuesto por sacerdotes, diáconos y hermanos fundado por San Pedro Julián Eymard. Con su vida y actividades, ayudan a la Iglesia en sus esfuerzos por formar comunidades cristianas cuyo centro de vida es la Eucaristía. Se comprometen a implementar este ideal en colaboración con hombres y mujeres laicos comprometidos en varios ministerios.

Para su formación y crecimiento artístico, resultó fundamental el viaje que emprendió a Italia. Ahí tuvo la oportunidad de conocer a los grandes maestros renacentistas, en particular la obra de Donatello y Miguel Angel.

La obra…

El 16 de agosto del año 1880, Edmund Turquet, subsecretario de Instrucción Pública y Bellas Artes de Francia, comisionó una puerta decorativa que representara a la Divina Comedia de Dante para el futuro Museo de Artes Decorativas; dispusieron un taller en el que pudiera trabajar en este proyecto, el Dépôt de Marbres en Rue de l’Université.

Bautizada como La Puerta del Infierno, la obra representó el mayor reto plástico del artista. De ahí derivaron sus más emblemáticas esculturas como El Pensador, El Beso y Ugolino y sus Hijos. [3]

El Pensador  es una de las más famosas obras de Rodin y recibió originalmente el nombre “El Poeta”, ya que representaba al escritor italiano Dante Alighieri,  autor de la Divina Comedia, obra literaria que sirvió como una de las inspiraciones para la creación de La puerta del Infierno. Algunas versiones de esta escultura muestra al sujeto usando gorro frigio en su cabeza, algo común en la localidad florentina de Dante. Otras versiones no presentan este detalle pues para Rodin no tenía sentido la referencia a Dante estando El Pensador separado de La Puerta del Infierno. La versión más famosa de la obra es del 1904, mide 6 pies, es de bronce y descansa en los jardines del Museo Rodin en Paris, Francia. [4]

Comenzando por Paris, Francia y extendiéndose por todo el mundo, existen varias réplicas en diferentes materiales de esta obra hechas por originalmente por Rodin, también hay versiones hechas por otros artistas y artesanos. Universalmente la imagen de El Pensador es un icono del arte. [5]

Según apunta el investigador François Blanchètiere, esta escultura representa un cuerpo torturado y al mismo tiempo un hombre de espíritu libre decidido a trascender mediante la poesía. También de vocación dantesca, la obra personifica a Minos, juez de los infiernos que en la obra del italiano asignaba a los condenados a uno de los nueve círculos en función de sus pecados. [6]

 Es importante señalar que aunque el sujeto está sentado, no está en descanso o relajado. La incómoda posición, figura atlética y la tensa musculatura parecen querer indicar el gran esfuerzo que significa pensar. Como se expresa en la página del Museo de Arte de Filadelfia: “el acto de pensar es un poderoso ejercicio.” [7]

Podría estar orando…

¿Por qué pienso que podría estar orando? Leyendo parte de la historia de Rodin, vemos que las doctrinas espirituales no le eran del todo desconocidas pues estuvo en la Congregación del Santísimo Sacramento. Por otro lado, aunque a muchos les es familiar el orar de rodillas, esta posición de El Pensador no deja de ser familiar con la de aquellos que oran. La desnudez de este hombre también representa para mí la forma en que Dios ve nuestros corazones, no hay nada que podamos ocultarle al estar en Su presencia. Luego está toda esa tensión en el cuerpo, los detalles de los músculos, las posiciones de los dedos de los pies, el semblante donde no logro identificar en las fotos si los ojos están abiertos o cerrados aunque tiene el ceño fruncido; todos estos elementos junto a mi cosmovisión cristiana me hace reflexionar en que El Pensador podría ser más bien El Orador.

La oración implica a menudo una lucha entre lo que quieres y deseas y lo que realmente es correcto y debes hacer. Podemos ver en Lucas 22:41-44 (LBLA) como esta tensión y el drama que implica se manifiesta con Jesús al orar:

41 Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra, y poniéndose de rodillas, oraba, 42 diciendo: Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. 43 Entonces se le apareció un ángel del cielo, fortaleciéndole. 44 Y estando en agonía, oraba con mucho fervor; y su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre, que caían sobre la tierra.

También en Hebreos 5:7 (LBLA) plantea lo dramático que puede llegar a ser la oración:

Cristo, en los días de su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía librarle de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente;

Dice Tim Keller en el capítulo dos de su libro La Oración: “No se me ocurre nada bueno que además sea fácil. La oración debe ser entonces, una de las cosas más difíciles del mundo.” Más adelante cita a Austin Phelps en su libro The Still Hour: “La primera cosa que aprendemos al intentar orar es nuestro vacío espiritual, y esta enseñanza es crucial. Estamos tan acostumbrados a estar vacíos que no reconocemos la vacuidad como tal hasta que comenzamos a tratar de orar. No la sentimos hasta que empezamos a leer lo que la biblia y otros han expresado sobre la grandeza y la promesa de la oración. Entonces, finalmente comenzamos a sentirnos solos y hambrientos. Es un primer paso importante en la comunión con Dios, pero es desorientador.” Keller finaliza este capítulo con lo siguiente: “La oración es asombro, intimidad, lucha, pero es el camino a la realidad. No hay nada más importante, ni más difícil, ni más enriquecedor, ni más transformador. No hay absolutamente nada tan grande como la oración.”

Dice Rodin sobre su propia obra: “Lo que hace que mi pensador piense es que él piensa no solo con su cerebro, sino con su ceño fruncido, sus fosas nasales distendidas y sus labios apretados, con cada músculo de sus brazos, espalda y piernas, con los puños apretados y sus dedos de los pies encogidos.” [8]

Finalmente…

No quisiera parecer terco contradiciendo al autor, pero independientemente de lo que el mismo Rodin opine o explique sobre su obra, cada espectador tiene una experiencia íntima y personal con el arte y en mi caso, esta expresión del “pensar” no contradice o se divorcia de la expresión del “orar”. Orar no es un abandono del pensamiento sumergidos en un mantra de palabras o repeticiones vanas, orar es conectar nuestra mente con la mente de Dios y eso amigos, en nuestra finita humanidad, es toda una hazaña que se logra por la gracia del mismo espíritu de Dios en nosotros.

Me gusta pensar que Dios trabaja con nosotros de la forma en que Wikipedia cita a Giorgio Vasari: “… el escultor saca todo lo superfluo y reduce el material a la forma que existe dentro de la mente del artista.”

Dios es el artista, el Gran Escultor y su palabra, la meditación en ella y nuestras oraciones, son los martillos y cinceles que utiliza con mucho cuidado, pero con firmeza, para ir sacando y quitando todo lo superfluo de nuestras vidas, reduciéndonos  a la forma más pura y esencial que existe dentro de su mente… Jesús.

¡Paz de Dios!

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s