De Viajes en el Tiempo y la Soberanía de Dios: ¿Es Posible Alterar el Pasado?

Por Esmeraldo V. Nolasco.

Sin duda las historias de viajes en el tiempo han sido fascinantes desde el amanecer de los tiempos de la ficción literaria, la pantalla grande y chica, y resurgiendo desde nuevas plataformas y hasta formatos, las series de Netflix, Amazon y HBO por tan sólo mencionar algunas programaciones en streaming.


Pero antes de adentrarme en los detalles quiero poner sobre la mesa algunos señalamientos puntuales. Primero, debo decir que considero las tramas de viajes en el tiempo de las más interesantes en mi gusto personal; segundo, la complejidad que por naturaleza envuelve la trama, me resulta altamente estimulante desde una perspectiva puramente analítica e intelectual; y en tercer lugar, la gran pregunta que plantea este tipo de trama (¿Qué hubiera pasado si…?) empuja la imaginación a límites insospechados. Todo lo antes expuesto hace que para mí los relatos de viajes en el tiempo (ya sea pasado o futuro, no importa) resulten muy gratificantes como entretenimiento reflexivo.


Habiendo dicho eso, me gustaría hacer la transición hacia el cuerpo del artículo diciendo lo siguiente: y a pesar de todo lo que me gusta, es todavía eso. Ficción.


En otras palabras, la realidad es una ecuación matemática de muchas variables que sin embargo no puede (parece) ser alterada. Está perfectamente equilibrada. Realidad es pasado, presente y futuro (R = P1 + P2 + F) en armónico orden. Porque desde el momento (tiempo) en que esta ecuación es alterada (en teoría), quiero decir, mi pasado se convierte en mi presente y mi futuro se convierte en lo que fue mi presente, que en realidad es mi pasado, los engranajes de la máquina de la realidad comienzan a chirriar y a girar con una pesadez tan absoluta que surge lo que se ha llamado una paradoja temporal. Es ahí entonces cuando comienzan los verdaderos problemas; y acompañados de mucha jaqueca.

Realidad es pasado, presente y futuro (R = P1 + P2 + F) en armónico orden.


LA CULTURA POP AMA VIAJAR EN EL TIEMPO


Yo también. Clásicos del cine de los años ’80 y ’90 como Terminator y Doce Monos han hecho vibrar a los amantes de la ciencia ficción con tramas peliagudas e intrincadas en donde si la humanidad ha de sobrevivir, al menos como la conocemos, se debe evitar a toda costa que ocurran ciertos eventos que tienen el potencial de cambiarlo todo de un sólo plumazo, y para mal.


Una organización terrorista de propósitos oscuros que experimenta con armas biológicas; inteligencia artificial que evoluciona hasta lograr una conciencia y voluntad propia (Skynet) son tan sólo algunas de las causas del gran apocalipsis que la humanidad debe evitar. Sólo entonces, cuando llega el momento (tiempo) adecuado, aparece la figura del héroe para impedir la destrucción total. ¡Wao! Ya me siento emocionado.


ALERTA: CREASTE UNA PARADOJA TEMPORAL


El cine de culto en Back To The Future introdujo de forma magistral y entretenida las implicaciones de una paradoja temporal. De hecho, el mismo título de la película es una paradoja, ¿cómo puede alguien regresar (pasado) a su futuro (lo por venir)? Si encuentras que se está poniendo complicado, es que acabas de entender lo que una paradoja es: un problema de la realidad que no logra armonizar pasado, presente y futuro.


En 22/11/63 de Stephen King, un profesor de literatura inglesa descubre la manera de viajar al pasado a través de lo que él mismo llama un agujero de conejo. En la novela, la misión que tendrá el protagonista es impedir que ocurra un evento que horrorizó y cambió el curso de la historia del mundo, el asesinato de John F. Kennedy, presidente de los Estados Unidos.


La gente siempre se ha preguntado cómo sería el mundo de Kennedy no haber sido asesinado. Hay quienes han dicho que tal vez la guerra de Vietnam no hubiera ocurrido, y que por tanto muchos de los disturbios y malestares sociales de la época, incluyendo las manifestaciones hippies, nunca hubieran sucedido. Y como Kennedy era muy popular en su tiempo hay quienes piensan que el desarrollo de EEUU hubiera sido todavía mayor alque hoy posee.

La gente siempre se ha preguntado cómo sería el mundo de Kennedy no haber sido
asesinado.


Sin embargo, en la trama de la novela de King el agujero hacia el pasado siempre desemboca en 1958, cinco años antes del atentado presidencial. Lo que significa que George, el alias asumido por el protagonista cuyo verdadero nombre es Jake, debe hacer su propia vida hasta llegar al día y hora exacta para detener (asesinar) al asesino del presidente, Harvey Lee Oswald.


George o Jake consigue trabajo, se adapta a la época pues él procede del 2011, se enamora, hace amigos, gana apuestas sabiendo de antemano qué habría de suceder, en una palabra… espera. Y llega la fecha. El profesor de literatura cambia la historia.


Ahora uno se pregunta: ¿cómo será el nuevo futuro?


¿UN FUTURO MEJOR?


A las 12:30 pm. el 22/11/63 George impide el asesinato del presidente.


La historia cambia. El presidente le agradece y después de no pocos inconvenientes con la policía, logra volver en el tiempo a su época en 2011 para ver el tipo de futuro que ha logrado.


Lo que encuentra lo deja petrificado.


Entre muchos otros sucesos fatídicos del nuevo futuro se encontraba que había explotado una planta nuclear en uno de los estados del país que por vía de consecuencia estaba emitiendo mucha radiación que estaba afectando a la gente con terribles enfermedades de la piel y con cáncer. Grandes terremotos ocurrían por todo el mundo y algunas islas de Japón habían desaparecido. Los movimientos de los derechos civiles nunca se produjeron. Rusia se hundió. El Oriente Próximo ardió en llamas. Paul McCartney se quedó ciego. Y miles de personas en el mundo se estaban suicidando por la desesperanza que reinaba.


Hacia el último acto de la narración el protagonista se convence de lo oscuro y desastroso que ha resultado este otro nuevo futuro, y hace lo inimaginable para reiniciar todo y restablecer el curso de la historia tal cual había ocurrido originalmente.


LA SOBERANÍA DE DIOS EN EL TIEMPO Y LA HISTORIA


Cuando decimos que Dios es soberano estamos afirmando que el Dios de la biblia ejerce un gobierno absoluto sobre todos los aspectos de la realidad. Esto es así por un motivo fundamental, él es esencialmente creador y rey. Pero además es Todo-Sabio, y por tanto, todo lo sabe (lo que fue, lo que pudo haber sido pero no fue; lo que es, lo que puede ser pero no es; lo que será, lo que puede llegar a ser pero no será). Más aun, existe fuera del tiempo, lo que quiere decir que no está limitado ni al pasado ni al presente ni al futuro. Lo que significa que puede ver y conocer el tejido de la realidad (R = P1 + P2 + F) en un mismo instante. Cuando el futuro se convierte en pasado ya Dios estuvo. Cuando el futuro se vuelve presente ya Dios está. Y lo mismo con cada variable de la realidad.

Cuando decimos que Dios es soberano estamos afirmando que el Dios de la biblia ejerce un gobierno absoluto sobre todos los aspectos de la realidad.


Dios es un continuo presente.


La biblia registra que cuando le reveló parte de su naturaleza a Moisés (Éxodo 3:14), le dijo:


Yo soy el que soy.


También se traduce como:


Yo seré el que seré.


Y si es, también fue.


Cuando revela parte de su naturaleza (Apocalipsis 22:13) dice:


Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin.


El tiempo no lo contiene como a nosotros. Él contiene al tiempo.


Todavía hay más: Él determina los tiempos y las épocas, los sucesos y los acontecimientos y nadie puede decirle: ¿qué haces? o ¿por qué me has hecho así?


Y tú, hombre, ¿quién eres para pedirle cuentas a Dios? ¿Acaso la olla de barro le dirá al que la hizo: «Por qué me hiciste así? (Romanos 9:20).


Él cambia los tiempos y las épocas, pone y depone reyes. A los sabios da sabiduría, y a los inteligentes, discernimiento.
(Daniel 2:21).


De manera que la historia, las épocas, los eventos y sus detalles son establecidos por Dios.


El mismo Cristo en quien también nosotros participamos de la herencia a la que hemos sido destinados de antemano según el designio del Dios que todo lo hace de acuerdo con los planes de su libre decisión. (Efesios 1:1).


¿Puede alguien alterar el pasado? No.


Por una poderosa razón: Dios reina, y todo lo que sucede acontece por la ejecución de su voluntad.


¿Dios es autor de lo malo que les pasa a las personas y en la historia? No.


Dios utiliza el mal para sus planes de tal forma que todo resulta conforme a sus propósitos, aunque Él mismo no es autor de pecado ni origen del mal.


¡Esto sí que es una paradoja!


EL VIAJE DEL HÉROE


¿Dije que no es posible viajar en el tiempo? La verdad es que sí se puede. Y de una manera distinta a la ficción. De una forma que no provoca paradojas ni desastres. Todo lo contrario, produce el mayor bien de toda la historia humana e incluso del universo.


Es posible al menos para una persona. Y no es George o Jake, ni Terminator, ni el Doc. de Volver al futuro. El héroe que salva a la humanidad de un desastre atroz y que aparece justo a tiempo para cambiar la historia se llama: Jesucristo.


Dios decidió enviar a su Hijo para que naciera como un bebé en el tiempo y la época exacta para revertir el gran desastre universal.

Dios decidió enviar a su Hijo para que naciera como un bebé en el tiempo y la época exacta para revertir el gran desastre universal.


Pero cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer (Gálatas 4:4).


Se introdujo en el espacio y el tiempo en la época del imperio romano, sin crear ninguna paradoja temporal por la razón de que no habitaba en el tiempo, y por tanto la maquinaria del tiempo no percibió ninguna contradicción o desarmonía. O paradoja.


Y el reto no era esperar cinco años, como en 22/11/63 sino 33. El Hijo de Dios adoptó el nombre de Jesús y se adaptó a la época. Trabajó, tuvo amigos, compró, comió y bebió de manera perfecta, sin alterar la armonía del tejido de la realidad. En una palabra… esperó. Y llegó la fecha. El Hijo de Dios cambió la historia.


UN FUTURO MEJOR


En el día y la hora exacta de acuerdo al plan eterno de Dios, Jesucristo fue asesinado en una cruz, derramando sangre y pagando la eterna deuda moral y espiritual del ser humano para con Dios. Y el que no había cometido ningún pecado fue tratado por Dios como el más grande de los pecadores, para que el pecador (nosotros) fuéramos tratados como inocentes.


Dios hoy (presente) te ofrece salvación de la condenación eterna (futuro) por medio de la obra de Jesús en la cruz (pasado) para que tengas vida eterna (tu nueva realidad).


Sólo te dice que te arrepientas de tus pecados y confíes solamente en él para la salvación de tu alma.